1995 – 1998
Los primeros brotes de un sueño
En 1995, con 28 años, un puñado de ahorros y el corazón rebosante de ilusión, fundé Orgánicos Sangonera junto a mi esposa María. Nuestra "sede" era un pequeño cobertizo reconvertido en laboratorio en la finca familiar. Recuerdo las noches interminables mezclando componentes naturales, buscando la fórmula perfecta para nutrir la tierra sin dañarla.





























